16. Mi mandíbula se tensó ante la idea.
Me puse de pie al instante, colocando a Rita detrás de mí mientras me dirigía hacia la entrada. El olor que me llegó por debajo de la madera confirmó mis sospechas: no era humano.
—¿Quién es? —pregunté, aunque ya sabía la respuesta.
—¿Vas a dejarme afuera toda la noche, Luke?
La voz de Natan era burlona, como siempre, pero había un filo en sus palabras que no podía ignorar. No era una simple provocación; había algo más.
—No es el momento.
—Oh, pero yo creo que sí lo es.
Volteé hacia Rita, quien