14. ¿Qué hacías con eso?
Regresé al cuarto con el cuerpo tenso y los sentidos alerta. Mi mente repasaba cada palabra de Natan, cada gesto. Había querido provocarme, y lo había logrado. Pero lo que más me preocupaba no era su amenaza, sino el hecho de que sabía de Rita. Eso lo cambiaba todo.
Abrí la puerta con cuidado, esperando encontrarla como la había dejado, pero no estaba en el sillón.
—Rita. —Su nombre salió como un susurro bajo, cargado de preocupación.
Una pequeña figura emergió desde la esquina, junto a la mesa