Todos se habían ido y se habían quedado solos. Al fin solos los dos.
Henry tomó a su esposa de la mano.
―¿Hora de conocer la casa?
―Pensé que no llegaría el momento.
Caminaron juntos hacia la casa. Henry abrió la puerta y ante ellos apareció lo que era su nuevo hogar. Un pasillo ancho, un enorme y bien decorado salón con techo alto, muebles muy modernos y escaleras en forma circular por las dos esquinas que daban al piso de arriba, todo parecía sacado de una revista de las mansiones más caras d