SILVANO DE SANTIS
Mi corazón latía con fuerza, ver esos ojos miel me dejaron en shock jamás se me pasó por la mente que fuera él, yo lo dejé en el aeropuerto, lo ví irse, lo ví volar, como es posible que esté acá, Anny jamás estuvo en verdadero peligro.
Él me miró con esa expresión que tantos deben haber temido en su vida.
Ojos miel. Voz tranquila. Mano firme. Y alma de verdugo. Y una sonrisa ladeada.
—Vaya, vaya… ¿Sorprendido? —dijo mientras tomaba asiento frente a mí—. Así que sí darías la vi