CARLA MORELOS
Salí de la sala de sistemas con los papeles en las manos, lista para entregar la información a Lucien y Silvano. Pero, por supuesto, el universo tenía otros planes para mí.
No tenía ni ganas de pelear hoy, pero la vida no te da muchas opciones. Buscando el dichoso despacho de Lucien, entré en una habitación llena de planos tácticos y, ahí, justo ahí, estaba él. No podía ser otro. Tenía que ser él. Damián.
—¿Y tú qué haces aquí, Carla? —dijo, cruzándose de brazos y levantando una