Luna
Tres meses.
Eso es. Ya hace tres meses desde la última vez que lo miré a los ojos. Desde la última vez que oí ese tono brusco mezclado con deseo y rabia. Desde que dije que cada uno iba a seguir su camino.
Y yo seguí.
Al menos, lo intenté.
La tienda ya está casi lista. Falta poco. Llegaron los vidrios, el letrero está encargado, y la pintura está por terminar. Todavía recuerdo el día que pisé allí por primera vez, con él a mi lado, diciendo que me iba a ayudar a levantar todo. Y ayudó. Has