Luna
Ya iba por la tercera bebida, el rostro caliente y la mente algo ligera, cuando sentí que el ambiente de la discoteca cambiaba. No sé explicarlo. Es como si el aire se volviera más pesado, más denso. La música seguía, la gente bailaba, pero mi cuerpo se tensó por un segundo. Me giré de lado y lo vi. Diablo.
Entró como si fuera dueño del lugar. Negro de pies a cabeza, cadena gruesa en el cuello, mirada seria y paso firme. No buscaba a nadie. Él ya sabía dónde estaba yo. Y cuando sus ojos s