Diablo
Ella estaba allĂ. Sentada en el lavabo de mármol del baño del Lux Club, pierna abierta, la boca roja, la mirada desafiando como si el mundo entero fuera suyo. Y yo allĂ, de rodillas en el suelo que debĂa costar más que el salario de mucha gente. Que le jodan. PantalĂłn bajado, polla pulsando de calentura, su olor en mi dedo, en mi boca, en mi pecho. SabĂa que si dejaba pasar esa noche, me arrepentirĂa el resto de mi vida.
No soy de lanzarme asĂ. Siempre he sido calculador, estratĂ©gico,