Diablo 👿
Ella entró en la sala de la oficina como si ya fuera dueña del lugar. El cabello suelto, el short corto, esa manera suya de caminar que me sacaba de quicio.
Vino directo hacia mí. Sin preguntar, sin ceremonias. Se sentó en mi regazo con esa mirada que mezclaba confianza y atrevimiento. Pasé el brazo por su cintura, la atraje más hacia mí y apoyé el rostro en su cuello caliente.
—Estaba pensando… quería abrir una tienda, algo mío. Aquí mismo en el barrio —dijo Luna.
—¿Tienda de qué