Heloísa
Ya era casi el final de la tarde. Estábamos en mi habitación, Luna, Tatiana y yo, cada una tirada en un rincón. Luna fumaba apoyada en la ventana, Tatiana estaba acostada en mi cama con el celular en la mano y yo me arreglaba las uñas, sin siquiera prestar atención a lo que hacía.
—Eres muy tonta, Heloísa. De verdad. Parece que tienes mierda en la cabeza —dijo Tatiana.
—¿Qué pasa ahora, Tatiana? —pregunté.
—¿Qué pasa ahora? ¡Terminaste con Igor, de la nada! El tipo lo hace todo por ti.