Diablo 👿
Bajé despacio, arrastrando las sandalias por el mármol. El sonido de la tele de la sala mezclado con el de las dos conversando me hizo parar en medio del camino. Ella estaba allí. Luna. Con shortcito, blusa pegada al cuerpo, sonrisa en el borde de la boca. Y delante de ella, mi madre.
Las dos. Conversando como si nada hubiera pasado.
—Por lo menos ahora apareces con la ropa en su sitio, ¿no? —dijo Verónica.
—Y usted sigue siendo directa, como siempre. Un encanto —respondió Luna.
Puse