Diablo 👿
Llegué a la oficina. El calor del sol golpeaba la cara, pero la cabeza estaba lejos. Era extraño… desde que toda esa mierda comenzó con Luna, ya no podía pensar como antes.
La rutina era la misma: cobrar, organizar, mandar, resolver. Pero ahora… estaba ella en medio.
Me apoyé en la puerta de cristal que daba a la sala de contabilidad. Igor estaba allí dentro, la cara toda sudada, intentando cerrar las cuentas de la semana. Lío tras lío. Ya no daba más.
El tipo es firme, pero no puede