Diablo 👿
El coche bajaba por la carretera iluminada por las luces de la ciudad allá abajo. La noche estaba caliente, ventana entreabierta, el viento desordenando el cabello de Luna. Benicio en el asiento trasero, inquieto como siempre, decidió sacar conversación.
—Eres bonita, ¿sabes? —dijo Benicio.
Luna se giró hacia atrás, rió bajito, sorprendida por la osadía del niño.
—Y tú eres atrevido, ¿sabes? —respondió Luna.
—Mi papá mira tu foto en el celular a veces. Ya la vi —dijo Benicio.
Ella sol