Me levanta en brazos sin aviso, aún con el cuerpo caliente y la respiración pesada, y me lleva directo al baño. Apoya mi espalda en la pared helada, arrancándome un suspiro, y sin perder tiempo me penetra de una vez, hondo, haciendo que mi cuerpo golpee contra el azulejo.
Una de sus manos sujeta firme mi muslo, manteniendo mi pierna erguida, mientras la otra se apoya en la pared junto a mi cabeza. El sonido de nuestros cuerpos chocando resuena por el baño pequeño, mezclado con el ruido del agua