Luna
Me senté frente al espejo, abrí el cajón y empecé a separar los productos. Cogí la base primero. Dos gotitas en el dorso de la mano, la extendí con la brocha. Luego el corrector, iluminando debajo de los ojos, centro de la frente, barbilla y nariz. La esponjita húmeda hacía ese ruidito agradable con cada golpecito en la piel. Cogí los polvos y sellé todo. A continuación, contorneé los pómulos. Bien marcado. El maquillaje quedaba cada vez más como yo quería. Delineado de gato, máscara de p