El Palacio de Justicia se alzaba como un mausoleo de mármol frío bajo un cielo gris plomo. Antonia caminaba por los pasillos, el eco de sus tacones sonando como disparos contra el suelo. A su lado, Alejandro mantenía una postura rígida, ocultando tras su traje de tres piezas el dolor físico que aún le causaba caminar tramos largos.
Al entrar en la sala de audiencias, el aire se sintió pesado, viciado. Natalia ya estaba allí, sentada junto a su equipo legal, luciendo un vestido de un azul eléctr