La pantalla del Salón de los Fundadores mostraba los números que Antonia había estado buscando durante semanas.
Columnas de transacciones, cuentas offshore, empresas fantasma que se cruzaban como venas en un cuerpo enfermo. Todo apuntaba hacia Alejandro. Todo lo que había leído, todo lo que había escuchado, todo lo que la Red había acumulado durante años señalaba al hombre que la había humillado, que la había dejado caer, que ahora la protegía desde las sombras sin que ella se lo pidiera.
Pero