La mansión estaba en silencio, pero no era el silencio del miedo. Era el silencio de la calma que sigue a la tempestad, cuando la adrenalina baja y el cuerpo recuerda que sigue vivo. Los hombres de Caleb habían reforzado la seguridad, y el líder del Sindicato estaba en el sótano, esposado, esperando ser interrogado. Por ahora, la casa era un refugio. Y dentro de ella, la vida seguía su curso con una lentitud que parecía querer borrar las marcas de la violencia.
Noah despertó temprano, mucho ant