Caleb entró con el mapa desplegado. Empezó a hablar de los niveles del edificio, de los códigos de acceso, de las rutas de entrada. Antonia escuchaba, pero su mirada estaba fija en la X roja que marcaba el lugar donde creían que tenían a Noah.
—Tengo que ir —dijo Antonia, interrumpiendo a Caleb.
—No podemos arriesgarnos. Si Valeria te ve...
—No me verá. Pero Noah me necesita. Y yo... yo necesito verlo. Aunque sea a través de una pantalla. Aunque sea desde lejos. Porque si se muere sin que yo h