Antonia sintió que el aire se le escapaba.
—¿Acá? ¿Alejandro está acá?
—No te va a tocar. Tengo gente en cada puerta, cada ventana, cada salida. No va a salir de ahí hasta que yo decida.
—Noah...
—No te voy a dejar ir con él. No después de lo que hizo.
—No quiero ir con él —dijo Antonia, con una firmeza que la sorprendió—. Pero no puedo quedarme acá escondida para siempre. Tengo que enfrentarlo. Tengo que decirle que no voy a volver. Que no importa lo que haga, no voy a volver a ser la que se a