La luz de la luna se filtraba por las rendijas de las cortinas, dibujando líneas plateadas en el suelo de madera que se extendían como dedos luminosos hacia la cama. La habitación estaba en penumbras, iluminada apenas por el resplandor nocturno que entraba por la ventana entreabierta. El aroma a jazmines era más intenso aquí, mezclándose con el olor a ella, a piel limpia y a algo más, algo que no sabía nombrar, pero que lo envolvía como una caricia. El viento movía las cortinas con un rumor sua