77. Un nuevo trabajo
Maximiliano
Clara se retuerce las manos con fuerza, denotando la tremenda tensión que recorre su cuerpo, pero me sostiene la mirada con una valentía que me resulta casi adictiva. Traga saliva y aprieta los labios antes de soltar su primera exigencia.
—La primera condición… es que no va a haber ningún tipo de cercanía íntima entre nosotros —me dice, y su voz suena tajante, cortante como el cristal—. Absolutamente nada.
Elevo una ceja de golpe, sintiendo un ramalazo súbito de molestia punzante e