Clara
Tengo los ojos fijos en las manos de Maximiliano, sintiendo cómo sus nudillos se tensan tanto que la piel se le vuelve casi transparente. Todo pasa a una velocidad vertiginosa a mi alrededor, pero mi atención está completamente centrada en el hombre que tenemos enfrente. Observo la metamorfosis exacta en el rostro del padre de Max.
Cuando escucha mi verdadero nombre, cuando las palabras Clara Soler salen de la boca de su hijo seguidas de esa exigencia tajante de saber dónde está su madre,