136. La ha encontrado
Clara
El padre de Max me mira como si yo fuera menos que la mierda que se pisa con la suela de un zapato. Sus labios se contraen en una línea delgada y vuelve a dirigir la palabra a su hijo, buscando desesperadamente recuperar el control de la situación.
—¿No estás viendo que dice puras incoherencias, Maximiliano? —se burla con amargura, haciendo un ademán despectivo con la mano—. Ella misma lo acaba de admitir. Su padre es un ebrio y un jugador. Por Dios, reacciona. No tienes idea de la clase