74. No esperaba menos
Clara
Da un paso final, rompiendo la distancia de la mesa, deteniéndose a escasos centímetros de mí. Su perfume de diseñador me envuelve por completo.
—Vas a llevar un anillo en el dedo —continúa, y su voz es una caricia gélida que me eriza la piel—. Vas a sentarte a mi lado en las cenas benéficas, vas a tener la mejor ropa, los mejores analistas y ante los ojos de todo el maldito mundo corporativo vas a ser la futura Señora Roth. ¿Querías saber cuál era mi propuesta? Bueno, ahí la tienes. Un