7. El precio de la supervivencia
Clara
El aire acondicionado de la planta 42 es un susurro constante que me hiela la piel, o quizás es el hecho de que estoy frente al hombre que ha poblado mis pesadillas durante las últimas dos semanas. Permanecer de pie en este despacho es como estar frente a un tribunal que ya ha dictado sentencia.
Mis dedos se entierran en las palmas de mis manos, buscando en el dolor físico un ancla que me impida desmoronarme frente a él.
Observo a Maximiliano Roth. La luz del amanecer se filtra por los v