8. No tienes opinión
Clara
Limpio la oficina de Maximiliano hasta que está queda reluciente. Puedo sentir el sudor pegado a mi piel debajo del uniforme. Me ha hecho los pedidos ridículos en todas las horas que llevo aquí.
Organizarle los libros de la biblioteca en orden alfabético, bajar los cuadros de las paredes sacudirlos y volver a ponerlos. Lustrar todos los zapatos que guarda en el closet privado de la oficina y la lista sigue y sigue hasta volverse interminable al punto que cuando se hacen las cuatro de la t