34. ¿Quién lo entiende?
Clara
El trayecto en el ascensor privado hasta el último piso se me hace eterno. El silencio entre Maximiliano y yo es una masa densa, una criatura invisible que nos presiona contra las paredes de la cabina.
Solo se escucha mi respiración entrecortada y el roce sutil de mi ropa húmeda cada vez que un escalofrío me obliga a moverme. Él no me mira. Mantiene los ojos fijos en las puertas metálicas, con la mandíbula tan apretada que parece esculpida en mármol, y esa mano perfecta aferrando mi muñe