Me desperté y lo primero que mis ojos vieron a mi lado fue a Maxwell, una enorme sonrisa apareció sobre mis labios, miré el anillo en mi dedo y el de su mano, parecía todo demasiado increíble, pero era real, al fin estábamos casados.
Un vuelco en el estómago, aquello fue lo que sentí al estar parada frente a Maxwell, escuchando las palabras del padre, que indicaban que iban a unirnos para toda la vida. No me aterraba la idea de pasar toda la vida acompañada de Maxwell, lo que verdaderamente me