“¿Por qué los herederos de empresas que han sido enemigas toda la vida están juntos?” “¿Colaborarán los Jenkins y los Beli de aquí en más?” “¿Son ciertos los rumores de una posible relación entre ambos?”. Aquellas habían sido algunas de las preguntas que habíamos recibido en el aeropuerto tras nuestra llegada.
Por supuesto había rodeado a Marcelene y me había abierto paso entre la multitud de periodistas, lo suficiente para llegar al coche que nos estaba esperando. No me pareció una buena idea