—Va a volver.
—Sí, pero todavía está lejos. —Suspiró—. La extraño muchísimo; ella me habría animado.
—Deberías llamarla —sugerí—. Yo no podía pasar tiempo con Audrey, y debía de ser difícil para ella estar separada de su amiga en un momento tan complicado. Su acosadora acababa de volver y resultaba ser mi compañera. —O a tus otras amigas. Tienes muchas amigas; llama a alguna.
—Lo haría, pero no son… —Se detuvo, con la mirada esquiva.
Seguí su mirada y vi a mi madre acercándose a nosotros con pri