Vi el video en la pantalla enorme del salón y, por un momento, sentí que el aire desaparecía a mi alrededor. Mis dedos se tensaron alrededor de mi bolso mientras trataba de procesar lo que estaba viendo. La imagen era clara, demasiado clara. No había forma de negar lo que mostraba.
Retrocedí un paso, luego otro. El frío del suelo atravesó mis tacones, pero apenas lo sentí. Estaba demasiado concentrada en lo que ocurría frente a mí.
Bella estaba en el centro del salón.
Su rostro estaba pálido, lo