POV Anyra.
Me estremecí cuando escuché sus palabras.
Su voz no era exactamente una amenaza, pero había algo en su tono que hacía que mi piel se erizara. Era una advertencia disfrazada de reproche, y eso me puso aún más nerviosa.
Azkariel D’Argent me observaba con esa mirada intensa que parecía atravesarme. Sus ojos oscuros estaban llenos de una mezcla de irritación y algo más difícil de descifrar.
—Me usaste, Anyra —dijo con voz baja pero firme—. Me usaste como un gigoló, como si fuera un amante