POV Athissa
Sentí que el mundo se desvanecía, reducido únicamente al espacio que ocupaba mi cuerpo sobre aquellas sábanas de seda roja.
Sus caricias en esa zona prohibida, ese lenguaje de dedos y lengua que Ronald dominaba como un arte oscuro, me llevaron directamente a la gloria.
El placer no era solo físico; era una liberación.
La mujer contenida y perfecta, se rompían con cada uno de mis espasmos.
En ese instante, si la muerte hubiera venido a reclamarme, no me habría importado. Había tocado