Al día siguiente, ya estábamos caminando por un sendero de piedras desgastadas y cubiertas de nieve, según Zain, indicaba que estábamos muy cerca de la ubicación de la bruja.
Yo iba unos pasos por detrás junto a Maribel, observando las espaldas de Seth y Zain mientras ellos hablaban en voz baja, sus alientos formaban pequeñas nubes de vapor frío.
—Fue extraño dormir con Zain, ¿sabes? —Maribel rompió el silencio, bajando la voz para que los hombres no la escucharan.
Me miró de reojo, esperand