Seth se separó lentamente, rompiendo el contacto de nuestros labios, y dejó caer su cuerpo a mi lado. Cerró los ojos, soltando un suspiro que delataba cuánto control estaba ejerciendo sobre sí mismo.
Yo, por el contrario, me quedé allí, con la respiración entrecortada y una sensación de vacío que me quemaba. La verdad era que había quedado con ganas de mucho más, ese beso, lejos de calmarme, solo había servido para encender un fuego que amenazaba con consumirme.
Fui impulsada por una valentía