No supe identificar en qué momento terminé de enamorarme perdidamente de él. Solo sabía que era un sentimiento tan guerte y abrasador que me hacía querer entregarle hasta el último rincón de mi alma y de mi cuerpo.
Estaba dispuesta a desintegrarme en sus brazos si eso significaba ser suya por completo.
—Eloise… —susurró él, y su voz sonó ronca y seria—. Tenemos que parar aquí mismo.
Esas sencillas palabras cayeron sobre mí como un balde de agua fría, rompiéndome el corazón en mil pedazos pe