Cruzar la frontera invisible que separaba las tierras místicas de los lobos del territorio de los humanos siempre había sido un mito para mí. Desde que era una niña en mi antiguo clan, me habían enseñado que el mundo exterior era un lugar caótico, ruidoso y peligroso.
Sin embargo, Seth me había hecho una promesa tiempo atrás, cuando todavía planeábamos la rebelión, me llevaría a conocer la civilización, a ver cómo vivían aquellos que no compartían nuestra sangre salvaje.
Y ahora, como nuestro