Aldea Mendak, sur de Galaea
—¡¿Cómo es posible que la hayas perdido de vista, mujer?!
—¡Fueron apenas unos instantes! Ella es mi vida, jamás quise que algo así pasara, por todos los dioses...
En el horizonte el sol ya estaba ocultándose y la búsqueda continuaba. Seguiría en las penumbras de la noche si era necesario. Todos en la aldea, que no albergaba a más de diez familias, se habían sumado a la búsqueda de la niña.
Eran tiempos violentos los que corrían, al menos esos rumores les habían lle