Un engaño, eso era lo que Riu creyó que había tras el mensaje recibido. Intentó disuadir a Lis de que fuera y ella, por supuesto, no oyó. Ni siquiera le importó que una orden de ejecución la aguardara en su patria, montó en un caballo y fue rauda hacia sus tierras mientras Riu iba a la capital de Galaea por Eriot.
Los Dumas no peleaban contra otros Dumas y ellos no habían empezado a despertarlos en Arkhamis todavía. Alertaría a Eriot y prepararían su ejército. Si Camsuq planeaba algo contra ello