Reino de Nuante
Los pisos y salones del palacio se vieron relucientes a la luz del amanecer. Lis desayunó en la cocina, que ahora nada tenía que envidiarle a las de su palacio en Arkhamis. Salvo quizá la gran abundancia de todo tipo de alimentos. Y la presencia de un gran contingente de siervos a su disposición. Y los finos cubiertos de plata que decoraban las mesas o la vajilla de porcelana... Lo importante era que estaba limpia. El ruinoso y tétrico palacio ya era un lugar habitable.
Sin miedo