Él suspiró y se oyó como una tempestad. Cada sonido, por más sutil que fuera, era amplificado en los estrechos muros de su prisión, en el seno cálido de la tierra. Todo lo que lo rodeaba era tierra y algo de agua somera también.
A veces pensaba que él mismo era parte de la tierra, era el corazón. Creía recordar que, en algún momento, tuvo un sentir similar, cuando fue parte de algo más grande, pero él había olvidado la constelación y ella lo había olvidado a él.
A veces le costaba recordar su