No protesto, solo asiento y permito que rodee mi cintura con su brazo. En cuestión de segundos nos desmaterializamos y aparecemos en el castillo de la dimensión vampírica. Me suelto de su agarre cuando el bebé roza mi brazo con sus pequeños dedos, aquello me enoja a tal punto de correr hacia la que antes fue mi habitación y dejar a Kylian plantado en medio del salón.
Minutos más tarde, Gabriel y Velkan irrumpen en el lugar, se detienen frente a mí como si hubieran visto un fantasma y después me