MÁS ALLA DE LA CONFIANZA.
Elizabeth se puso tensa. Las manos le temblaban y, aunque intentaba disimular, sabía que Helena no le quitaba los ojos de encima. ¿La había descubierto? El pensamiento la golpeó como una ola helada, y por un instante sintió que todo se desmoronaba.
—¿De qué estás hablando, Helena? —preguntó con la voz quebrada, apenas en un susurro.
La mirada de Helena ardía de rencor. Estaba decidida, y su odio era imposible de disimular.
Xavier permaneció callado. Las palabras de Helena le habían calado, y ne