Finalmente, Elizabeth recibió las instrucciones de Paulina: el gran día de su escape había llegado. Gracias a su buen comportamiento en los días previos, Xavier le había permitido asistir a los eventos escolares para apoyar a sus hijos. Sin él cerca, tendría la oportunidad perfecta para llevar a cabo su plan.
Con determinación, guardó los pasaportes de sus pequeños y el suyo en su bolso, aplicó un poco de perfume y, llena de felicidad, se dirigió a buscar a sus hijos.
Ellos estaban emocionados;