Vale. Se me ha olvidado cómo se supone que debo ser profesional.
He llegado a la empresa hace una hora, todo está como si nunca me hubiera ido. Y Dominic no estaba cuando llegué, lo que me ha hecho sentir tan rara que casi vomito el café. Creo que tenía muchas ganas de verlo, creo. Después, cuando me he dado cuenta de eso, me he puesto a pasear como una loca por cada planta para despejarme.
—Olivia, ¡hola! —una maraña de pelo rubio perfectamente peinado me invade mi cuarta caminata por el pasil