No me presenté al trabajo ayer, ni hoy. He decidido darme unas semanas de vacaciones, algo que no he hecho en años. El dinero que he ahorrado me da un margen antes de empezar a mandar mi currículum a nuevas empresas.
Bobby está tumbado en el sofá, ronroneando mientras le rasco la barriga. Me paso la mañana buscando destinos en mi portátil, con una taza de café humeante en la mano. Quiero playa, sol, y no hacer absolutamente nada más que tomar cócteles.
—¿Y dónde planeas dejar a tu gato senil? —me pregunta Gema a través del manos libres.
Miro a Bobby, que ronronea cuando dejo de acariciarle. Desde que lo tengo no me he tomado unas vacaciones como tal, he descansado en casa, pero no me he ido lejos. Y si tenía que viajar por trabajo, se lo dejaba a ellas.
Convencer a Gema y a Lena de venir conmigo un par de días no ha sido difícil.
—Pensaré algo —digo, deslizando las páginas de ofertas de última hora—. Necesito esos cócteles en la playa cuánto antes.
La escucho reírse a través de la lín