Burka Arslam
Las reuniones en el día no me dieron tregua y culmine mi día con broche de oro, con la encerrona de Liébana y sus abogados esperando en el lobby de mi edificio. Doy un suspiro cansado, estoy siendo amable y ella no termina de entender que es mejor que firme los papeles ahora que conservo un uno porciento de paciencia.
—No hace falta que remita la pregunta — veo mi reloj — son las 7:00 de la noche.
—Estuve esperando gran parte del día en la empresa, Pero estuviste reunido, por lo