“¡Respóndeme, Erick!”
La voz de Ruby temblaba, a punto de quebrarse. Su mano aún sostenía el teléfono con aquel mensaje anónimo, sus ojos llenos de duda.
Erick no contestó de inmediato. La miró profundamente y luego soltó un largo suspiro. Poco a poco, una sonrisa apareció en su rostro. “Si quieres saber quién soy en realidad… ven conmigo.”
Ruby frunció el ceño. “¿Ir… a dónde?”
“A un lugar donde no pueda ocultarte nada.” Erick se levantó y tomó con firmeza la mano de Ruby. “Te mostraré quién so