«¡Ja… ja… ja!»
De repente, Edward estalló en una carcajada estruendosa, sorprendiendo a los invitados que aún permanecían en silencio. Todas las miradas volvieron hacia él, preguntándose cómo podía reír en un momento tan crítico.
Erick permanecía erguido, con el rostro frío e imperturbable. A su lado, Ruby bajó la cabeza, el corazón golpeándole con fuerza.
Edward se dio golpes en el pecho mientras seguía riendo.
«¡Qué gracioso! ¿Así que el hombre con el que Ruby se casó en el registro civil res